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| Un artesano de alta mar
 Jaume Cifre/ Mestre daixa
Jaume Cifre es uno de los mestres daixa con más experiencia de toda Mallorca. Lleva 41 años haciendo barcos de madera y ahora se dedica a enseñar el oficio a jóvenes que evitarán que este oficio artesanal desaparezca. Asegura que a su edad ya no le quedan retos por realizar, pero por sus manos han pasado embarcaciones como La balear.
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| Texto: Roberto Gracia, Fotografía: Almudena Taboada |
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| Muchos habrán oído hablar de los mestres daixa, un oficio tradicional que guarda bajo llave muchos secretos que van pasando de generación en generación. Jaume Cifre es uno de los profesionales más expertos dentro de su gremio, y lleva a sus espaldas 41 años fabricando embarcaciones. Por necesidades pecuniarias, dejó de estudiar a los 13 años para entrar como aprendiz en un taller naval, donde aprendió todos los secretos de la profesión. Confirma, modesto, que, durante estos años, ha fabricado con sus manos alrededor de 60 barcos, una cifra que se dice pronto, pero que implica muchísimos años de trabajo.
Para hacer un barco de menos de diez metros de madera a mano, un equipo de mestres daixa invierte alrededor de ocho meses, un tiempo en el que el profesional tiene que tallar la madera, moldearla y darle forma para que se ajuste a los planos iniciales. Para realizar estas tareas, la
herramienta principal de los antiguos mestres daixa era el aixa, un útil similar a un hacha convencional pero que sirve para rascar, pulir y cortar madera. Ahora, en la actualidad, se utilizan poco puesto que se han ido sustituyendo por utensilios más modernos y más eficaces.
Esa modernidad, incide directamente en acelerar la celeridad con la que se construyen las embarcaciones de madera, unos barcos que navegan muchísimo mejor que uno de fibra, que es el material más habitual que se utiliza para fabricar las naves en astilleros. |
| En la actualidad, Jaume Cifre ha dejado la fabricación de barcos de madera para los más jóvenes. Se dedica en cuerpo y alma a la docencia y, lo que iba a ser una tarea de dos años, se ha convertido en su nueva pasión. Tanto, que piensa jubilarse dando clases, compartiendo sus conocimientos y formando a los que serán los mestres daixa del futuro. Tiene ante sí una responsabilidad muy grande, porque los alumnos que tiene a su cargo en la Escuela Taller de Mestres dAixa serán quienes, en un futuro, formen a nuevos aprendices. |
| Pero para llegar hasta aquí, Cifre ha tenido que cortar mucha madera, como por ejemplo la de La balear, la barca de bou declarada Bien de Interés Cultural por parte del Consell de Mallorca. A los 16 años ya participó en una primera restauración de esta embarcación, construida artesanalmente en 1924 y ahora, pasados muchos años, este barco volvió a sus manos para una segunda restauración. Esta circunstancia, asegura, se ha convertido en una gran satisfacción. | |
| Confiesa que no le queda ningún reto por conseguir, que ya los ha logrado todos, pero recuerda que cuando era joven cada barco era un desafío. Cuanto más grande era la embarcación a construir, mayor era el reto, tanto, que llegó a construir naves de más de 15 metros de longitud. |
La profesión de mestre daixa tiene unas fuertes raíces en Mallorca, una isla en las que podemos contar más de 1.500 embarcaciones de madera, con grandes profesionales y una amplia tradición. Aún así, podemos encontrar fuera de las Baleares y también fuera de nuestro país, aunque según Cifre, éstos utilizan técnicas distintas a las que se emplean en las islas.
La técnica es fundamental a la hora de construir los barcos pero también lo es el material. La mejor madera para fabricar embarcaciones es la que se corta con las lunas llenas enero y agosto, puesto que se talan los árboles perennes y caducos en su mejor momento. |
| Así las cosas, la construcción y la conservación de barcos de madera en Mallorca seguirá activa muchos años, al menos tantos como Jaume Cifre lleva trabajando. |
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